Terapia nutricional: la nueva alternativa para hacer las paces con la comida sin engordar

terapia nutricional

Pan sin gluten, queso sin lactosa, dulce sin azúcar. Levante la mano quien nunca entró en una dieta super-restrictiva que, poco a poco, hizo disminuir el placer por las comidas. Con ustedes, la terapia nutricional, una buena alternativa para hacer las paces con la alimentación.

Quieres un chocolate? No, estoy de dieta. “” ¿Un pedazo de pizza? ¡Ni pensar! “” ¿Acepta el postre? Dios me libre, engordo sólo de ver. “El inmediatismo de las dietas restrictivas, en especial aquellas que quedaron famosas en las últimas dos décadas, ayudó a crear barreras en torno a un buen plato de comida. Es lo que los médicos llaman “terrorismo alimentario”. El comportamiento genera culpa, ansiedad y, en casos graves, puede desencadenar trastornos alimentarios, como la compulsión. Para rescatar el placer de comer, los estudiosos crearon la terapia nutricional, que tiene como objetivo descubrir las causas de la ganancia de peso que, la mayoría de las veces, está ligado a cuestiones emocionales. Y, desde entonces, cambiar la relación del paciente con el alimento.

“La mayor preocupación de las personas pasó a ser la estética y no la salud. Esto genera una sociedad muy inmediatista, que busca soluciones milagrosas. Pero advertencia: no existen “, dice el psicólogo Michael Zanchetti, del spa Kurotel (RS). Un estudio comandado por la nutricionista y doctora de la USP Sophie Deram apunta que en el 99% de los casos de dietas restrictivas hay el llamado efecto rebote. “El cuerpo queda desequilibrado, lo que resulta en un aumento del apetito, lleva a la persona a engordar nuevamente ya desarrollar una relación problemática con la comida.”

Según ella, la terapia nutricional ayuda al paciente a seguir caminos no sólo para reeducar los hábitos, sino también a no tratar el alimento como válvula de escape para las emociones. “El objetivo es encontrar ese equilibrio y hacer con lo que el paciente no necesita más del médico.”

En la práctica
En las consultas, siempre comandadas por un nutricionista (el psicólogo entra cuando hay necesidad), antes de pesar al paciente, hay una larga conversación para descubrir detalles de su estilo de vida, problemas hormonales, situaciones que causan estrés y ansiedad. Entre los “ejercicios” dados en consultorio, el especialista conduce al paciente a no dividir los alimentos en “prohibidos y permitidos”. “Cuando la persona consume algo que para ella está prohibido, como un dulce, la posibilidad de que ella piensa ‘ya que salí de la dieta, voy a comer todo lo que viene’ es mucho mayor, dice Sophie Deram. Otra táctica es evitar pensamientos pesimistas. “Generalmente, las personas que están de dieta evitan salir a cenar con sus amigos. Esto sólo fortalece la sensación de fracaso “, dice Sophie. Según ella, lo ideal es ir al restaurante, pedir una copa y comer una comida que sea ligera y placentera. “Una masa con salsa de tomate o un filete con verduras son excelentes opciones.”

En el Kurotel, Zanchetti cuenta que el tratamiento se centra principalmente en técnicas comportamentales para auxiliar en la organización de las actividades de salud. Entra allí trucos como crear un ambiente para las comidas, tener un ritmo entre ellas y planificar el día o la semana. “A lo largo del tratamiento, también mostramos cómo diferenciar el hambre de la voluntad de comer”, dice.

Para él, la clave del éxito para la pérdida de peso – y que es la base de la terapia nutricional – es la planificación en tres frentes: organización de las emociones (con psicólogo o psiquiatra), alimentación sana (con nutricionista) y ejercicios (con educador Físico). “Con esa tríada, los beneficios no son sólo el adelgazamiento, sino también la mejora en la calidad de vida a largo plazo”, dice el especialista, que coordina la Terapia Cognitiva-Comportamental en Kurotel.

El miedo a la compulsión
“Comer es uno de los mayores placeres de la vida”, dice Sophie Deram, para quien, sin embargo, hay que saber identificar si hay exageración – o sea, cuando el placer es confundido con gula. “La persona gulosa come rápido, quiere raspar el plato y no se contenta con poca comida”, dice. Según ella, son los sujetos pasibles de variación de peso. Además de tratar esta relación conflictiva, la terapia nutricional también derrumba comportamientos comunes de quien pretende adelgazarse. “Contar calorías, por ejemplo, es uno de los mayores equívocos”, dice Zanchetti. “Eso porque una manzana y un brigadier pueden tener el mismo valor calórico, pero uno tiene nutrientes y el otro no.” Para los expertos, hay que olvidar todo lo que es impuesto por las dietas de la moda. En lugar, es esencial repensar el acto de comer, cocinar en casa siempre que sea posible y apostar en comidas variadas, sin demonizar a ningún grupo alimentario. “Aprenda cómo su cuerpo responde a cada ingrediente. Piense que un pastel no será villano si usted come un pedacito al día en vez de devorarlo entero. Esta es la base fundamental para construir o rescatar una buena relación con la comida “, asegura Zanchetti.

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